La rodilla a lo largo de los años
Las condiciones que afectan esta articulación varían con la edad. Desde la juventud, cuando el deporte intenso puede producir lesiones, hasta la edad adulta, cuando surgen dolores crónicos y limitaciones.
En las consultas surgen algunos interrogantes?
¿Es el estiramiento necesario antes de los 30? Preparar los músculos antes del ejercicio y estirar después es crucial para todas las edades, aunque a menudo no se enseña a los jóvenes la falta de este hábito puede tener repercusiones en el largo plazo como alteraciones posturales y acortamiento muscular.
¿Cómo reducir el impacto diario en las rodillas? Utilizar calzado con buena amortiguación o cámara de aire puede ayudar a absorber el impacto de los movimientos.
Si es necesario, las plantillas recomendadas por el médico pueden corregir la pisada.
Es aconsejable evitar zapatos de plataforma alta, sandalias y calzado urbano.
La rodilla puede verse afectada por problemas como el mal funcionamiento de la cadera o del pie, lo cual la hace más susceptible a lesiones.
La artrosis es mas común después de los 60 años, afecta a muchos pacientes de mediana edad en diversos grados. Es un proceso natural y degenerativo de las articulaciones que se caracteriza por el deterioro del cartílago articular, a menudo acompañado de la degeneración o ruptura de los meniscos. Las rodillas afectadas pueden presentar crepitación, dolor y limitaciones.
¿Es recomendable la cirugía? La decisión de someterse a un tratamiento quirúrgico depende de factores como la edad, el nivel de actividad física y el grado de la lesión. Es una decisión personal y compleja que debe discutirse con el médico. Aquellos que opten por la cirugía podrían beneficiarse de un entrenamiento previo.
Los que si es fundamental es trabajar elongaciones de cadenas musculares, fortalecimiento, ejercicios de flexibilidad y propiocepción (como preventivo de caídas). También entrenamiento aeróbico (bicicleta y natación) apuntando a que, tras pasar por las sesiones, se reintegren a una actividad física. Todo esto genera bienestar, el paciente mejora su calidad de vida pero la patología no se revierte, ya que es es un proceso natural, degenerativo de las articulaciones.
Para jóvenes y adultos: 5 conceptos de importancia
1. Elongación. Imprescindible a la hora de hacer ejercicio, antes ( no inmediatamente antes del ejercicio,) y después. Muchas personas practican deporte con las cadenas musculares acortadas, lo que genera que las líneas de fuerza trabajen diferente,esto puede ocasionar dolor en las partes blandas o desgarros más si tienen alguna lesión o disbalance muscular previo.
2. Sumar capacidad aeróbica. Es uno de los objetivos más difíciles de lograr, a todos nos cuesta hacer ejercicio aunque conocemos sus beneficios: Una actividad grupal genera vínculo, obliga a cumplir un horario Y funciona mejor que salir a caminar solo.
3. Mejorar la propiocepción. Es clave generar una conciencia de la posición del cuerpo en el espacio y patrones de movimiento correctos, primero aprendidos a través de ejercicios para que luego sean algo automático: Se logra trabajando sobre planos inestables, parado en un solo pie, frente a espejos…
4. Fortalecimiento muscular. La rodilla está rodeada músculos, tendones, ligamentos y fascias, además contiene en su interior meniscos y cartílago. Estas y otras partes sufren el desgaste del paso de los años, los traumatismos, las lesiones deportivas… En esos casos, el fortalecimiento de los músculos será imprescindible para ayudar a compensar esta situación y atenuar el dolor.
5. Flexibilidad. La liberación y flexibilidad de la articulación a través de ejercicios de movilidad articular y de elongación de cadenas es parte central en el tratamiento de quienes tengan limitaciones de movimiento, algo muy frecuente en adultos mayores.
El cerebro entrenado, un complemento imprescindible. Hay evidencia comprobada: la estabilidad central reduce el estrés de carga en los miembros inferiores. De esto surge una pregunta ¿basta sólo con entrenar a los músculos? En mi opinión, fundamentada con publicaciones, la respuesta es que no, también debemos entrenar al cerebro. Y así lograr una adecuada coordinación neuromuscular.
