Cuidados en el golf
El golf, a menudo malinterpretado como un deporte de bajo impacto, puede resultar en una variedad de lesiones musculoesqueléticas. Estudios recientes, incluido uno destacado en el British Journal of Sports Medicine en marzo de 2024, han revelado que más del 50% de los golfistas están en riesgo de sufrir lesiones a lo largo de su vida. Este riesgo se eleva al 73.5% para los profesionales y al 56.6% para los aficionados. Estas lesiones pueden afectar diversas partes del cuerpo, desde tobillos hasta codos, columna vertebral, rodillas, caderas, manos y muñecas.
Las lesiones más frecuentes ocurren en la parte baja de la espalda, representando hasta el 34% de todas las lesiones relacionadas con el golf. Este dolor lumbar se origina principalmente en el movimiento rotacional del swing, ejerciendo una tensión significativa en la columna vertebral y los músculos circundantes. La falta de flexibilidad y fuerza muscular puede agravar aún más estas lesiones.
Para contrarrestar estas lesiones, se recomienda fortalecer la musculatura de la espalda baja mediante ejercicios específicos como el remo y tira hacia abajo, además de integrar prácticas de Yoga y Pilates para mejorar la flexibilidad y la fuerza del núcleo.
Además, el codo de golfista, la segunda lesión más común en este deporte, puede prevenirse mediante el fortalecimiento de los músculos del antebrazo. Ejercicios simples como apretar una pelota de tenis y realizar rizos de muñeca pueden fortalecer eficazmente esta área vulnerable y reducir el riesgo de lesiones.
Es fundamental realizar un calentamiento adecuado antes de jugar, que incluya una serie de ejercicios de estiramiento enfocados en áreas clave como los hombros, la espalda y las piernas. Asimismo, se aconseja pasar un tiempo en el campo de prácticas golpeando algunas pelotas, comenzando con golpes suaves y avanzando gradualmente hacia swings completos, lo que no solo mejora el rendimiento en el juego, sino que también ayuda a prevenir lesiones a largo plazo.
Es de fundamental importancia mantener una técnica adecuada de swing para minimizar la tensión en el cuerpo y reducir el riesgo de lesiones. Siempre que surjan dolores persistentes o lesiones, se recomienda buscar la orientación de un profesional médico o un fisioterapeuta especializado en deportes para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.

Codo Tenis Y Padel
La epicondilitis, más conocida como codo de tenista, es una condición común que no solo afecta a los jugadores de raqueta, sino que puede manifestarse en cualquier persona debido a la sobrecarga de la musculatura del antebrazo. Hoy en día, la denominamos “epicondilalgia” o “tendinosis epicondílea”, ya que no se trata de una inflamación propiamente dicha, sino de una degeneración del tendón que se inserta en la parte externa del codo.
¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas varían según la gravedad de la afección e incluyen:
- Dolor en la parte externa del antebrazo durante movimientos del codo y/o muñeca, o al aplicar presión sobre la zona afectada.
- Molestias al levantar objetos o al realizar acciones simples como estrechar la mano.
¿Qué factores contribuyen al codo de tenista?
Varios factores pueden favorecer su aparición, entre ellos:
- Profesiones o actividades que implican movimientos repetitivos, generando microtraumatismos.
- Edad, siendo más común entre los 40 y 60 años.
- Rigidez previa del codo que provoca desajustes mecánicos y esfuerzos mal dosificados.
El tenis y hoy en día el padel son los deportes donde se observa con mayor frecuencia esta lesión, especialmente en jugadores aficionados, debido a factores como el uso de materiales no adecuados, entrenamientos prolongados y cambios frecuentes de las bolas de juego.
¿Cómo prevenirlo? Para evitar la epicondilitis, se recomienda:
- Realizar un calentamiento adecuado antes de la actividad física, incluyendo movimientos activos de muñeca y codo.
- Realizar un suave masaje de precalentamiento en la musculatura del antebrazo.
- Después del ejercicio, realizar estiramientos específicos en la zona.
- Aplicar hielo en caso de molestias después de la actividad para reducir la inflamación.
¿Cuál es su tratamiento? Los protocolos de tratamiento incluyen:
- Evaluación precisa de la lesión para diferenciarla de otras afecciones.
- Restablecimiento del equilibrio biomecánico para optimizar la función del miembro superior.
- Maniobras osteopáticas para corregir la mecánica local y tratar otras estructuras implicadas.
- Trabajo antiinflamatorio y/o regenerativo de la estructura miotendinosa mediante diversas técnicas manuales y avanzadas, como la punción seca o microelectrolisis percutánea.
- Restauración de la elasticidad y equilibrio muscular mediante estiramientos y fortalecimiento adaptados, asegurando una recuperación óptima con la ayuda de un readaptador.
Evitar Caídas y Golpes
Las causas que predisponen a que la gente mayor sufra caídas son las alteraciones propias del envejecimiento, de la marcha y del control postural; y de aquellas enfermedad que alteran la estabilidad: enfermedad de Parkinson, secuelas de accidente cerebrovascular, alteraciones visuales, alteraciones auditivas…
- Asegúrese de que la casa tenga buena iluminación, de manera que se evite tropezar con objetos que son difíciles de ver.
- Instale luces nocturnas en el pasillo, hall, dormitorio y cuarto de baño.
- Las alfombras han de estar bien sujetas al suelo o disponer de superficies antideslizantes.
- Los cables de la electricidad no deben estar en el suelo o en zonas de paso.
- Ponga barandillas en el cuarto de baño, para el uso de la bañera, ducha y retrete. Sustituya la bañera por una ducha.
- No utilice escaleras sin barandillas, asegúrese que están bien iluminadas.
- No coloque las cosas ni demasiado altas ni demasiado bajas, que todo esté al alcance de la mano, para de esta manera evitar el uso de escaleras.
- Use zapatos de suela antideslizante y de tacón bajo.
- Evite llevar sandalias y chanclas, para prevenir tropiezos.
- Si no siente seguridad al caminar, use bastón o andador, así aumentará su base de apoyo.
- Antes de levantarse de la cama o de una silla, siéntese unos minutos en el borde antes de ponerse de pie.
- Si nota mareos o disminución de la visión, consulte con su médico.

