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Bruxismo, Estrés y Cervicalgia: Tratamiento Osteopático

El bruxismo, que es el hábito de apretar o rechinar los dientes, puede ser una causa subyacente del dolor cervical o dental. A menudo, el área donde sentimos dolor solo indica la ubicación del síntoma, mientras que la verdadera causa puede estar en otro lugar, algo que es bien conocido en osteopatía.

El bruxismo puede ocurrir tanto de día como de noche, aunque suele ser más problemático durante el sueño. Este hábito implica una gran presión sobre los dientes debido al cierre fuerte y potente de la articulación temporomandibular (ATM), que puede llegar a ejercer entre 80 y 200 kilos por centímetro cuadrado.

Imaginemos repetir este tipo de presión durante 6-8 horas mientras dormimos, lo cual sería comparable a hacer ejercicio físico durante la noche. Esto resulta en desgaste dental, dolor en la mandíbula, cansancio al despertar, dolor cervical o cervicalgia, desequilibrios posturales, dificultad para abrir la boca, chasquidos en la mandíbula, migrañas y otros síntomas relacionados.

Es fundamental un enfoque interdisciplinario colaborando con un especialista en oclusión (no cualquier dentista) para abordar la causa del bruxismo y aliviar el dolor del paciente mediante técnicas osteopáticas y el uso de una férula de descarga para amortiguar y redistribuir las fuerzas excesivas.

Tratamiento Osteopático

Desde la osteopatía, nos enfocamos en la musculatura mandibular, las suturas craneales, los huesos craneales, la región cervico-escapular y sus relaciones con el sistema nervioso. Utilizamos técnicas suaves cráneo-sacrales para reducir la ansiedad y mejorar la adaptación a las férulas, o incluso para prescindir de ellas.

El tratamiento craneal es crucial para equilibrar los huesos y su relación con la articulación temporomandibular. Las técnicas osteopáticas cráneo-sacrales aplicables a los huesos craneales, la pelvis, la columna vertebral y el sacro también ayudan a equilibrar el sistema nervioso autónomo y reducir la ansiedad crónica si esta es la causa del bruxismo.

Consejos

  1. Cuando te des cuenta de que estás bruxando, coloca la punta de la lengua en el paladar, justo detrás de los dientes.
  2. Practica deporte regularmente. Esto ayuda a canalizar el estrés mediante la liberación de endorfinas, lo que puede aliviar el dolor.
  3. Realiza respiraciones abdominales y diafragmáticas para promover una relajación general.
  4. Dobla una toalla, mójala con agua caliente, exprímela y aplícala en ambos lados de la cara para relajar los músculos tensores de la mandíbula.
  5. Evita hábitos como mascar chicle, morderse las uñas o un bolígrafo.
  6. Considera la terapia conductista, que puede ayudar a cambiar hábitos perjudiciales y, en algunos casos, usar colores específicos para influir en el sistema nervioso central y reducir el biofeedback del bruxismo.